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Comunas rurales y cordilleranas de la zona ya coordinan esfuerzos con fundaciones y empresas para apalancar recursos.

Según un diagnóstico de Huella Local -fundación dedicada a promover el crecimiento equitativo de los territorios vulnerables-, en el país existen 84 municipalidades en estado crítico de infraestructura y servicios básicos. En su mayoría, estas comunas carecen hoy de recursos técnicos y personal adecuado para llevar adelante iniciativas de este tipo, a diferencia de otras más grandes, como Vitacura y Las Condes, en la Región Metropolitana, o Concepción y Talcahuano, en la Región del Biobío.

A nivel regional son varios los sectores rurales y cordilleranos que se encuentran en esta situación. Santa Bárbara, Quilaco, Quilleco y Antuco destacan entre las más afectadas. Para paliar sus déficits, el organismo de gestión ha desarrollado allí una labor que pretende generar un círculo virtuoso entre la empresa privada y el mundo público, a modo de prestar asistencia técnica para que los municipios puedan postular a fondos estatales de una mejor manera.

Gonzalo Vial, director ejecutivo de la entidad, indica que en la zona hay un problema estructural de dotación profesional que se ha agudizado aún más con el avance de la pandemia, a raíz de la crisis financiera. Agrega que el plan de reactivación del país tampoco considera a los gobiernos locales como actores relevantes.

“Tenemos una sociedad muy dogmática que hace que parezca dicotómica la posición del privado y el Estado. Nosotros creemos que pueden confluir, en conjunto con la comunidad, de manera de nivelar al país en términos de justicia y producir dinamismo económico”, enfatiza Vial.

MIRADA MUNICIPAL

A la fecha, la Asociación de Municipalidades de la Región Biobío contabiliza 20 entidades con problemas para contratar especialistas asociados a la formulación de iniciativas. Esta cifra representa el 61% del total de administraciones que hay en el territorio.

El presidente de la instancia y alcalde de San Pedro de la Paz, Audito Retamal, plantea que debido a las condiciones geográficas de las comunas, sobre todo las rurales y cordilleranas, se ha hecho difícil que funcionarios de estas características se acerquen. “Hay mucha gente que no quiere ir a trabajar porque las condiciones no son favorables. No es fácil conseguir profesionales en zonas de alta ruralidad, ya sea por la dificultad de acceso, los grados de contratación, los gastos en arriendo y transporte o la misma proyección laboral”, afirma.

Desde Santa Bárbara puntualizan que debido a las estructuras jerárquicas y los escuálidos presupuestos es imposible contratar, por ejemplo, ingenieros civiles o arquitectos. Por este motivo, sostienen que es importante establecer asociaciones con fundaciones o compañías del área privada.

“Las alianzas público-privadas son vitales para permitir el desarrollo productivo, social y económico de las comunas (…) Si este escenario se regulara de una manera más profunda podríamos crear más puestos de trabajo, tener una cartera de iniciativas que sean sensibles y participativas, y dar solución a todos los problemas”, detalla Daniel Salamanca, alcalde de Santa Bárbara.

Audito Retamal añade que la concreción de alianzas de esta índole “por supuesto es una buena idea, pero el centralismo hasta el momento no nos ha dado la posibilidad de que esto ocurra”.

A lo anterior, el alcalde de Arauco y presidente de la Asociación Arauco 7, Mauricio Alarcón, suma la necesidad de concretar un mecanismo que lleve a las firmas a tributar localmente, “porque ellas son un vecino más, con recursos y apoyo suficiente para que la comunidad entera mejore”.

EXPERIENCIA

Hace tres años la empresa Colbún, la Fundación Huella Local y las municipalidades de Santa Bárbara, Quilaco, Antuco y Quilleco trabajan bajo un modelo público-privado que ha permitido levantar financiamiento estatal para 57 planes. En total, son casi $3.500 millones obtenidos para la construcción de espacios públicos, sedes sociales, pavimentos o alcantarillados.

A través de este método se busca financiar asistencia técnica de profesionales para entregar asesoramiento a las comunas más vulnerables. El recurso humano es financiado por Colbún, pero la articulación es liderada por Huella Local.

En la medida de que se formule un rol social más activo se deben instaurar vínculos para materializar ayudas, y a través de la Fundación sí se puede hacer. Ojalá esto se replique”, remarca el director regional de Asuntos Públicos de Colbún, Julián Perret.

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