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En el último tiempo hemos visto cómo los municipios a lo largo Chile están resolviendo diferentes problemáticas sociales que en general están a cargo de los distintos sectores del Estado e incluso en temáticas donde el mercado ha mostrado grandes debilidades, en cuanto a la competencia y la optimización de precios, como es el caso de los medicamentos.

El ejemplo más controvertido y actual es el caso de proyecto de integración social en Las Condes, impulsado por su alcalde Joaquín Lavín que da continuidad a la iniciativa de Recoleta y su inmobiliaria popular. Ambas sientan un precedente de acción local en la provisión de vivienda en un rubro fuertemente marcado en los último 30 años por la presencia gremial representada por la CChC.

Pero también existen casos menos bullados, de gran innovación en el servicio municipal que demuestran cómo los municipios se han hecho cargo de responsabilidades en tema de interés público. El municipio de La Serena construirá la primera clínica veterinaria pública, Puente Alto inició en 2013 su atención nocturna, facilitando el acceso a sus servicios para miles de personas que trabajan fuera de la comuna, Frutillar y la fundación PLADES han realizado un gran trabajo camino al desarrollo sustentable de la comuna. También, en 2017 se abrieron más de 140 farmacias populares a lo largo del país, número que va en aumento. A ellas se sumaron las ópticas populares en comunas como Valparaíso, Linares, Los Andes, entre otras. Éstas y un sin número de iniciativas de gestión local que se ven impulsadas en regiones, reafirman que los municipios están en condiciones de generar sus propias políticas públicas de modo de resolver temas que ni el Estado en el nivel central ni el mercado logran atender con pertinencia y oportunidad.

Sin embargo, la realidad de los municipios es dramáticamente asimétrica, tanto a nivel profesional, como de disposición presupuestaria. Así, según el último Informe Nacional de Capital Humano Municipal, hay municipios que cuentan menos de 20 de trabajadores, mientras que otros superan los 3.000 y un 80% de municipios cuenta con menos de 250 funcionarios. Lo anterior se refleja en grandes brechas en la posibilidad de gasto, por ejemplo, Alto Hospicio presenta un gasto municipal por habitante que equivale al 12% del mismo en Vitacura, comuna donde la provisión de servicios del sector privado tiene una excelente cobertura y sus habitantes el suficiente ingreso para costear dichos servicios. A ello se suma la fuerte dependencia del Fondo Común Municipal el cual se compone de elementos donde las comunas pequeñas quedan en fuerte desmedro de sus pares donde se concentra la inversión privada (permisos y patentes municipales),los inmuebles que pagan impuesto territorial, la mayor cantidad de vehículos (permisos de circulación), entre otras.

Es por esto, que desde Huella Local creemos que hoy es la hora del fortalecimiento de los municipios y el desarrollo local como la principal herramienta que contribuya a revertir nuestra desigualdad territorial donde como país, por una parte, según OCDE, tenemos una alta proporción de personas que sufren privaciones en el bienestar (hogar, equipamiento, ingresos, etc.) y por otra una gran concentración de poder en el nivel central. La misma entidad concluye que la descentralización y el empoderamiento de los niveles subnacionales son una característica del desarrollo económico que se ve debilitado ante la diversidad de nuestro territorio y el exceso de centralismo.

Ante ello, creemos necesaria una Reforma Municipal que sea parte, y de continuidad a la elección de gobernadores regionales y las transferencias de competencias que se discuten en el congreso. Para ello creemos necesario: 1) modificar la Ley de Rentas aumentando los recursos y transferencias directas con criterio de necesidades y eliminando parte de la concursabilidad, además de la creación de un Fondo de Desarrollo Local para canalizar los aportes sociales de las grande inversiones; 2) revisar los impuestos territoriales sobre actividades extractivas que no tributan y generan impacto ambiental así como la gran propiedad forestal; 3) acelerar la implementación de la nueva Ley de Plantas Municipales cuyos ambiciosos objetivos pueden verse mermados por la asignación presupuestaria previa para incrementar la dotación y, por último, 4) generar una agencia permanente de descentralización municipal que colabore principalmente en la gestión del conocimiento y buenas prácticas en el mundo local.

Todo lo anterior en un marco amplio de participación ciudadana, transparencia y correcta rendición de cuentas, que nos lleven a una nueva fase de nuestro desarrollo, diverso: social, cultural y económicamente.

Columna publicada en Voces de La Tercera.

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